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La víctima y el controlador
En una relación en la que hay un controlador necesariamente tiene que haber una víctima y tanto uno como otro son responsables de su relación desde el momento en que la han empezado.
La victima es una persona con una tolerancia muy alta, con una misión de vida de servicio, a la que no le gusta tomar decisiones y con actitudes sumisas.
Habitualmente un controlador es así por no poder controlarse a sí mismo, por no tener tolerancia a la frustración, por ser inestable emocionalmente, por sentirse vacío. En definitiva, le falta autocontrol y lo intenta compensar controlando a otro. Se trata de una huida hacia adelante.
Cómo romper una relación
El pensamiento de "no le dejo porque no le quiero hacer daño" precisamente es de lo más dañino para ambos. El controlador precisamente necesitará el dolor de que le dejen para poder enfrentarse a todo el daño que tiene.
Se puede tomar la decisión valorando lo que es mejor para sí mismo a largo plazo y se necesitará valor para hacerlo. No se debe cometer el error de no dejar una relación por temor a estar sólo.
El dolor, entre otras cosas, hace reflexionar. El dolor hace enfrentarse a la frustración y a pesar de todo se debe intentar no evadirse y revisar los temas pendientes que han conducido hacia el rol de controlador o víctima. La frustración no va a desaparecer definitivamente con distracciones, tan solo se tapará.
Prepararse para una relación
- Tomar como un hábito de vida examinarse, separando lo objetivo de lo subjetivo de todas las emociones acumuladas y que hacen reaccionar de una forma intensa. Revisar toda la historia que se tiene detrás para no ir acumulando más emociones y traumas no resueltos.
- Un ejercicio posible es imaginarse que la pareja te deja, o que te es infiel o que se puede morir. En este ejercicio se han de observar minuciosamente todas las emociones y miedos que se despiertan, irlos mirando y analizando sin regodearse en ellos; se trata tan solo de un ejercicio de autoconocimiento. No hay que confundirlo con alentar la desconfianza, temiendo y pensando recurrentemente en lo peor que puede pasar, para que no se conviertan en una "profecía autocumplida": tanto se teme algo que acaba ocurriendo. Cuando estos pensamientos aparecen constantemente se puede revisar si para esa persona es más prioritario ganar y tener razón que amar.
- Acudir a terapias preventivas para tener mejor comunicación, en general se sobreestima la capacidad de comunicación.
- Es muy habitual tener personas tóxicas en el círculo más cercano. Aprender a comportarse y manejarse con ellas evitará que afecten emocionalmente.
- No tomar ejemplo de las series y películas de la televisión en las que precisamente se muestra lo que no se tiene que hacer en situaciones críticas de pareja. Cuantas veces muestran que en una plena discusión uno de los personajes deja con la palabra en la boca al otro y se va a beber y despotricar con los amigos. Hay que deshacer esos patrones aprendidos y vistos tantas veces y gestionar adecuadamente las discusiones y malentendidos.
Infidelidad
La infidelidad es un mecanismo natural que se produce cuando se tiene un problema un tanto "áspero" con alguien y se encuentra a una persona en actitud "dulce".
También llega la infidelidad cuando hay amor, pero no hay deseo y ese deseo que falta se proyecta en alguien nuevo a través de la conquista.
Recuperar el deseo
- Para recuperar el deseo en la persona que se ama se puede utilizar el mecanismo de distanciarse, de alguna manera, para que al menos el deseo del reencuentro se vuelva a generar.
- Se puede crear un contexto de juego, seducción y deseo. Si el cuidado de uno hacia el otro se realiza con el rol de protección de un padre o de una madre, al no haber ningún tipo de conquista, es muy fácil que desaparezca la pasión y con ello la actividad sexual.
- Hay que recuperar el juego de la seducción con la posibilidad y la emoción tanto de perder como de ganar. Si no hay conquista el deseo desaparece.
- Estando en una relación se puede perfectamente tener cada uno su propia vida personal privada y tener relación con otras personas para que se cree un contraste y pueda haber una comparación en la que valorar más a la pareja.
Por algo se dice que las relaciones especiales o íntimas son cosa de tres: tú, yo y la propia relación.
Este artículo es un resumen del siguiente vídeo: El lado oscuro del amor (Celos, toxicidad y chantajes) Robert Martínez & Mireia Medina. Parte 2 de 3