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Infidelidades y rupturas
Cuando se percibe que la pareja tiene interés por otra persona, en vez de montar una escena, se puede iniciar la conversación con algo parecido a "he notado que te atrae cierta persona del trabajo" y preguntarle con tranquilidad ¿conoces bien a esa persona o estás proyectando sobre ella como te gustaría que fuera? Sea cual sea su contestación se puede decir que "puedo comprender que en un momento dificultoso te pueda atraer una relación simpática, además recuerda cuales son nuestros acuerdos y donde hemos puesto la línea roja y si la pasas te dejaré".
Poner las cartas encima de mesa puede remover sentimientos y frustraciones e incluso ira y miedo y esta será una gran oportunidad para enfrentarse a todos esos sentimientos.
Una vez terminada y analizada la conversación habrá que plantearse si se puede reconducir la relación o no.
Es una concepción infantil creer que si se tiene una pareja ya no se va a sentir atracción por otras personas. La capacidad de ser atraídos no se gasta, lo que debe contar son los pactos, lo que se permite fuera de la relación y lo que no.
No se debe creer que cualquier atracción o simpatía de la pareja por otra persona suponga una traición o haga sentir desvaloración. Si se desea tener una relación exclusiva hay que delimitar muy bien el resto de relaciones y eso llevará a tener que hacer renuncias. Los pactos deben ser decisiones bien meditadas, delimitadas y acordadas entre los miembros de una relación.
Las fantasías
Las relaciones entre personas y el deseo están vivos, en continuo cambio. Las fantasías no tienen por qué dañar la relación de la pareja. El campo de las fantasías puede ser privado o se puede compartir. En este caso lo que se puede tener en cuenta son los hechos, no los pensamientos, porque ya se dice ‘del dicho al hecho hay un buen trecho’.
No tolerar las fantasías propias en la pareja supone que ciertos pensamientos y sentimientos se bloqueen pudiendo llegar a producirse traumas e incluso se pueda crear una fragmentación de la personalidad. Por lo tanto, reprimirlas puede resultar muy nocivo ya que puede ocurrir que al encontrar a alguien sobre quien proyectarlas uno ‘se vuelva loco’ y no pueda controlarse.
Una pregunta que puede hacerse a uno mismo es ¿Qué se despierta dentro de mí al imaginarme que mi pareja tiene una fantasía sexual? y así la emoción o sentimientos que se despierten poder gestionarlos lo más correctamente posible.
Analizar la situación
Imagínate cómo puedes sentirte si tu pareja es infiel, que te molesta, que parte tiene que ver con uno mismo, que parte tiene que ver con la pareja y que parte con la tercera persona.
Si se siente desvalorización analizar que parte es propia y si es proporcional o no.
El rencor
Una vez más, hay que reconocer cuando se ha cruzado la línea roja y ser valiente para dejar esa relación o ‘perdonarla’ sin acumular rencor. Si se ‘perdona’ por no querer quedarse solo seguramente se guardará rencor y la cosa no funcionará. Puede ayudar buscar la manera de que la persona infiel compense de alguna manera esa falta. Se debe procesar ese duelo, encontrar un trato justo y re-equilibrar la balanza para que no se acumule rencor.
Romper la relación
Conservar el status de estar en pareja tolerando lo que sea, por los hijos, por la parte económica o por la laboral podrá desembocar en una pésima relación y en amargura. Se puede romper una relación sentimental y conservar la profesional si la hubiera.
No hay duda de que cuesta mucho dejar ir a la pareja y resultará muy doloroso por la presión social, el sentimiento de fracaso, la vinculación de amigos, hijos, familia y trabajo.
Una ruptura puede ser un buen momento para hacer autocrítica, averiguar donde ha estado la equivocación. Si se toma conciencia se habrá ganado una experiencia, aunque socialmente se vea como un fracaso. Es como perder una partida de todo un juego.
Autoconocimiento
Con un buen autoconocimiento se puede llegar a hacer una mejor elección de pareja. Se producen muchos malentendidos por no comprender el ‘idioma’ o singularidad de la otra persona. Una manera muy sencilla de conocerla puede ser a través de su horóscopo o signo solar que indican la base y carácter especial de cada persona.
Las personas con el signo de aire (Géminis, Libra y Acuario) necesitan que se les razone y explique prácticamente todo.
Las personas con el signo de fuego (Aries, Leo y Sagitario) requieren sinceridad y ser muy directos.
Las personas con el signo de agua (Cáncer, Escorpio y Piscis) van a tener que tomarse tiempo y espacio sin presiones para meditar cualquier hecho.
Las personas con el signo de tierra (Tauro, Virgo y Capricornio) requieren que la pareja sea muy práctica, predecible y lógica.
De todas formas, nadie se comporta igual con todo el mundo y en todos los ambientes, se tiende a adaptarse a la persona o al ambiente en el que se está y hay personas que son más adaptativas que otras.
Este artículo es un resumen del siguiente vídeo: El lado oscuro del amor (Celos, toxicidad y chantajes) Robert Martínez & Mireia Medina. Parte 3 de 3