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El verano invita a salir, viajar, conocer gente nueva, relajarse y disfrutar mucho más del tiempo libre. Y, para muchas personas, también supone un aumento de los encuentros sexuales o la oportunidad de experimentar nuevas formas de vivir la intimidad.
Pero disfrutar de nuestra sexualidad no significa olvidarnos de la prevención. Al contrario: sentirnos seguros nos permite disfrutar mucho más del placer.
Por eso, este verano queremos recordar algunos aspectos que conviene tener presentes antes de dejarnos llevar por el calor, la pasión y las ganas de disfrutar.
Sexo seguro también en verano
Uno de los errores más habituales es pensar que determinados encuentros sexuales son menos arriesgados porque son espontáneos o porque estamos de vacaciones.
Las infecciones de transmisión sexual (ITS) no entienden de vacaciones, de relaciones estables o de encuentros ocasionales. Y muchas pueden no producir síntomas evidentes.
Por eso, cuando existe una nueva pareja sexual o no conocemos el estado de salud sexual de la otra persona, el preservativo continúa siendo una de las herramientas más sencillas para reducir riesgos.
Y no hay que esperar al momento de la penetración para hablar de protección. Hablar previamente de preservativos, pruebas de ITS y límites sexuales también forma parte del encuentro.
El placer no debería depender de la prisa
Otro clásico del verano son los encuentros sexuales improvisados: después de una noche de fiesta, durante un viaje, en una escapada romántica...
Precisamente por eso es importante no dejar la prevención para el último momento.
Llevar preservativos encima, disponer de lubricante y tener claro qué queremos y qué no queremos hacer puede parecer poco romántico, pero en realidad puede evitar situaciones incómodas y permitirnos disfrutar con mucha más tranquilidad.
Además, el consentimiento debe estar presente durante todo el encuentro. Un sí a una práctica no significa necesariamente un sí a todas las demás, y cualquiera puede cambiar de opinión en cualquier momento.
¿Sexo en la playa, piscina o jacuzzi?
El agua puede resultar muy sensual, pero no es precisamente el mejor aliado de las relaciones sexuales.
El agua no sustituye al lubricante y, especialmente en determinadas prácticas, puede aumentar la fricción y provocar pequeñas irritaciones.
Si se utiliza lubricante durante relaciones sexuales en el agua, los lubricantes de silicona suelen ser una opción más adecuada porque no se disuelven en el agua con tanta facilidad como los lubricantes de base acuosa.
Eso sí: estar dentro del agua no elimina el riesgo de ITS ni de embarazo.
Y cuidado con una falsa sensación de seguridad: la fricción, el cloro, la sal o los productos químicos del agua pueden irritar las mucosas.
Preservativo y lubricante: mejores juntos
Aunque los preservativos ya suelen incorporar lubricación, añadir un lubricante compatible puede mejorar considerablemente la comodidad y disminuir la fricción.
La elección del lubricante también es importante. Si utilizamos preservativos de látex, debemos evitar lubricantes con aceites, ya que pueden deteriorar el material y favorecer su rotura.
En cambio, los lubricantes de base acuosa o de silicona son opciones compatibles con el látex.
Y un pequeño detalle que puede marcar una gran diferencia: más lubricación no significa menos placer; muchas veces significa exactamente lo contrario.
El calor también puede afectar a la intimidad
En verano hablamos mucho de protegernos del sol, hidratarnos y evitar los golpes de calor, pero pocas veces pensamos en cómo las altas temperaturas pueden afectar a nuestra sexualidad.
El exceso de calor, la sudoración y la humedad pueden favorecer irritaciones en la zona genital. La ropa demasiado ajustada o permanecer mucho tiempo con el bañador mojado tampoco ayuda.
Por eso, también forma parte del autocuidado sexual mantener una buena higiene íntima, cambiarse la ropa húmeda y evitar productos excesivamente agresivos para la zona genital.
Alcohol, fiesta y consentimiento
Las noches de verano suelen estar acompañadas de celebraciones, terrazas, fiestas y, en ocasiones, alcohol.
Y aquí conviene recordar algo fundamental: el alcohol puede disminuir nuestra capacidad para valorar determinadas situaciones y tomar decisiones con claridad.
Si sabemos que vamos a salir de fiesta, llevar preservativos y tener previamente claros nuestros límites puede ayudarnos a mantener nuestras decisiones incluso cuando el ambiente se descontrole un poco.
Y, por supuesto, nunca debemos interpretar la intoxicación de otra persona como consentimiento.
¿Y las nuevas relaciones que nacen en verano?
El verano también puede ser el momento de conocer a alguien especial.
Una relación que comienza durante unas vacaciones puede ser maravillosa, pero no necesitamos acelerar la intimidad por miedo a perder una oportunidad.
Conocerse, hablar, preguntar, expresar deseos y descubrir qué nos gusta forma parte del propio juego de la seducción.
La comunicación también puede ser excitante.
Preguntar qué le gusta a la otra persona, decir lo que nos gusta a nosotros y establecer límites no tiene por qué apagar el deseo. Al contrario, puede aumentar la confianza y hacer que el encuentro sea mucho más placentero.
Y después del sexo también hay prevención
La prevención no termina cuando acaba la relación sexual.
Si hemos tenido una situación de riesgo, podemos consultar con un profesional sanitario para saber si es necesario realizar pruebas de ITS u otras medidas.
Y si se produce una rotura o deslizamiento del preservativo y existe posibilidad de embarazo, conviene informarse cuanto antes sobre las opciones disponibles.
No se trata de vivir nuestra sexualidad con miedo, sino de tener información suficiente para poder decidir.
Este verano, más placer y menos riesgos
La sexualidad forma parte del bienestar y disfrutarla plenamente implica también cuidarnos.
Este verano podemos permitirnos experimentar, descubrir, seducir, enamorarnos, disfrutar de nuestro cuerpo y del cuerpo de otra persona... pero siempre desde el deseo, el consentimiento, el respeto y la prevención.
Porque el mejor encuentro sexual no es solamente el que nos proporciona placer: es aquel que, además, nos deja con ganas de repetir.
Recuerda
* Preservativo cuando exista riesgo de ITS o embarazo.
* Lubricante adecuado para reducir la fricción.
* Más precaución con el sexo en el agua.
* Consentimiento claro y presente durante todo el encuentro.
* Cuidado con el alcohol y la pérdida de capacidad para decidir.
* No ignorar irritaciones, molestias o síntomas genitales.
* Ante una situación de riesgo, consultar cuanto antes.
Este verano, disfruta del placer. Pero que el único riesgo sea enamorarte!!
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