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Como bien sabemos el buen tiempo del verano aumenta el deseo sexual, a lo que hay que añadirle que en general es cuando se tiene más tiempo por disfrutar de las vacaciones y se está más relajados y sin estrés.
El calor hace que busquemos refrescarnos en un medio acuático bien sea la playa, la piscina, un jacuzzi, la bañera o una ducha y por consiguiente a quien no se le ha ocurrido hacer el amor en el agua, hecho que no va a resultar sencillo y con ciertos riesgos, para estos últimos te recomiendo este artículo: Sexo en la piscina o en el mar: seis razones para no practicarlo
Preparativos previos
Antes de meterse en el agua
Hay tener en cuenta que en el agua la lubricación natural se disuelve y se pierde y la vagina se va a quedar seca, resultando incómodo y hasta dolorosa la penetración, y peor puede resultar en el mar con el agua salada entrando en la vagina. Es muy conveniente preparar previamente tanto el pene como la vagina antes de entrar en el agua.
Los lubricantes de silicona al ser resistentes al agua son óptimos para masajearse toda la zona pélvica y genital antes de meterse en un medio acuático. Una vez bien untados es una sensación muy placentera la de deslizar un cuerpo sobre otro, pelvis contra pelvis, para ir activando esa zona con el roce y se llene de sangre.
Para que la penetración sea exitosa se puede ofrecer a la mujer una práctica de sexo oral para que llegue al orgasmo y además las paredes vaginales quedarán preparadas y receptivas para la penetración, antes de la cual habrá que untar bien el interior de esas paredes con lubricante de silicona, masajeando con gusto toda la vagina. Y el pene no puede ser menos, también tiene que masajearse, sin llegar al orgasmo, y untarse bien de lubricante antes de entrar en el agua y en la vagina.
Una vez dentro del agua
Hay posturas que fuera del agua son difíciles de realizar, por lo que se puede aprovechar a realizarlas en el agua puesto que en este medio los cuerpos no pesan.
Postura de las piernas en el hombro
El hombre se pone de pie apoyado en la pared de la piscina, por ejemplo, la mujer frente a él echa la espalda hacia atrás y las piernas abiertas y hacia arriba para apoyarlas en los hombros de su pareja. El la agarra por la cintura, moviéndola con facilidad al no pesar, controlando y marcando el ritmo de las penetraciones,
Postura de lado y de pie
Los dos de pie, uno frente al otro, la mujer ligeramente más de un lado, levantando una pierna rodea y queda enganchada detrás de la cadera del hombre. El la levanta, la sostiene o ella se sostiene sobre los bordes de la piscina mientras el la penetra.
Postura de la rana
Él está de pie, ella le da la espalda apoyándose en el borde de la piscina o jacuzzi, cae hacia adelante, abre sus piernas y rodillas como una rana para rodear la cintura de él. Él va a poder sujetarla por la cintura o las nalgas. El ritmo lo puede marcar tanto él como ella si está apoyada en los bordes de la piscina o bañera.
Las prácticas amatorias y sexuales acuáticas resultan muy placenteras por los extras que proporcionan respecto a estar fuera del agua, como es su frescura, su sensación de levedad, ¡¡su suavidad del agua sobre la piel...
Disfrútalas!!
Los mejores consejos para hacer el amor en el agua
Evitar el cloro o la sal en la zona íntima
Tras mantener relaciones en una piscina o en el mar, es recomendable ducharse cuanto antes con agua dulce. El cloro puede irritar la mucosa vaginal y el agua salada puede favorecer la sequedad y provocar molestias si permanece mucho tiempo sobre la piel.
El preservativo sigue siendo recomendable
Aunque estéis en el agua, el preservativo continúa siendo el mejor método para protegerse de las infecciones de transmisión sexual (ITS). Además, el agua no inutiliza el preservativo, aunque conviene colocarlo antes de entrar en el agua y comprobar que no se deslice por el efecto del lubricante o del movimiento.
Cuidado con los resbalones
La excitación puede hacer olvidar que los bordes de una piscina, una bañera o una ducha son superficies muy resbaladizas. Elegir una postura estable y disponer de un buen punto de apoyo evitará caídas y lesiones.
Elegir un lugar con intimidad
Conviene recordar que mantener relaciones sexuales en playas, piscinas o espacios públicos puede estar prohibido y acarrear sanciones. Lo mejor es optar por lugares privados donde podáis relajaros sin preocupaciones.
No permanecer demasiado tiempo en el agua
El agua prolongada sobre la piel puede reblandecer la mucosa genital y favorecer pequeñas irritaciones. Si la sesión se alarga, es buena idea salir unos minutos, secarse y volver a aplicar lubricante si fuera necesario.
La ducha también puede ser muy erótica
Muchas personas piensan únicamente en la piscina o el mar, pero una ducha amplia suele ser la opción más cómoda y segura. Permite mantener una temperatura agradable, reduce el riesgo de infecciones asociadas al agua estancada y facilita el acceso a un apoyo estable.
Después del encuentro
Finalizar con una ducha, secar bien la zona íntima e hidratar la piel ayuda a evitar irritaciones.
Un pequeño detalle que marca la diferencia
Si vais a utilizar juguetes eróticos, es preferible que sean 100 % impermeables (IPX7 o superior) y compatibles con lubricantes de silicona o de agua según las indicaciones del fabricante. No todos los juguetes sexuales están diseñados para sumergirse.
Lo que nunca debes olvidar
La mejor experiencia en el agua no depende de la penetración. Los besos, las caricias, los masajes con lubricante resistente al agua y el contacto piel con piel suelen resultar incluso más excitantes que intentar mantener una penetración continua, que puede verse dificultada por la flotabilidad y el movimiento del agua.