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En esta era digital, los vínculos sentimentales han adquirido nuevas formas. Entre ellas destaca la “situationship”, un término sin traducción exacta al castellano, pero que podría describirse como “relación indefinida” o “vínculo sin etiquetas”: dos personas mantienen una conexión emocional o sexual, pero sin compromiso formal ni planes claros de futuro.
El sexólogo Raúl González Castellanos lo define como “una interacción con carácter lúdico en la que no hay compromiso ni sufrimiento y que debe ser bastante efímera en el tiempo”. Sin embargo, advierte que el problema aparece cuando una de las partes quiere avanzar y la otra no, generando desequilibrio emocional.
La psicóloga Gloria Arancibia Clavel subraya que muchas personas entran en este tipo de vínculos buscando amor, creyendo que evolucionarán hacia algo sólido: “cuando no es así se produce la frustración”. Cristina Pineda, psicóloga y sexóloga, agrega que el miedo a implicarse impide conocer el amor profundo.
¿Qué es la Generación Z?
Para muchos miembros de esta generación, las ‘situationships’ encajan con su forma de entender las relaciones: flexibles, poco definidas y con espacio para la autonomía personal, son una forma de disfrutar de la compañía sin atarse a expectativas a largo plazo.
Lo que se oculta detrás de una ‘relación indefinida’
1. Miedo al compromiso
Experiencias pasadas de abandono, relaciones conflictivas o divorcios de los padres pueden llevar a evitar definiciones formales.
2. Baja autoestima o inseguridad emocional
Algunas personas aceptan una ‘situationship’ por creer que no merecen una relación estable o por miedo a perder al otro si plantean límites.
3. Traumas relacionales previos
Haber vivido infidelidades, manipulaciones o relaciones tóxicas puede fomentar la preferencia por vínculos menos exigentes.
4. Evitar el dolor de una ruptura
Mantener la relación en un estado no oficial puede parecer una estrategia para sufrir menos si termina, aunque a largo plazo no siempre es efectivo.
5. Deseo de priorizar otras áreas de la vida
Estudios, carrera o proyectos personales pueden motivar a mantener relaciones ligeras que no exijan demasiada inversión emocional.
Riesgos y advertencias
La falta de definición puede derivar en inseguridad, confusión y ansiedad. Lo que comienza como una experiencia cómoda puede terminar generando expectativas no correspondidas. Elena Daprá recomienda preguntarse: ¿esta relación me crea inseguridad o preocupación?. Si la respuesta es que me genera algunos de esos sentimientos, tal vez no sea el momento de asumir este tipo de relación.
Cómo vivir una ‘situationship’ con conciencia
1. Hablar claro desde el principio: establecer si ambos buscan lo mismo.
2. Revisar periódicamente cómo te sientes: no dar por hecho que todo está bien, se puede cambiar.
3. Aceptar si no es lo que quieres: retirarte si sientes que te hace daño emocionalmente.
Los vínculos sin etiquetas o rolletes son un reflejo de la forma en que las nuevas generaciones, en especial la Generación Z, experimentan el amor en un mundo rápido y cambiante. Aunque pueden ofrecer libertad y ligereza, es importante no ignorar los posibles traumas, miedos y vacíos que se esconden detrás. La honestidad —primero contigo mismo/a, luego con el otro/a— es la única brújula fiable en este terreno.
Emilio Carrillo, referente en espiritualidad y consciencia en su último libro ‘Amor, sexualidad y relaciones de pareja’ reflexiona entre otros temas en la ‘Formalización o no de la relación de pareja: enlaces matrimoniales, parejas de hecho y situationship’.
La Generación Z recurre a este tipo de vínculos por su flexibilidad en un contexto digital, pero es clave identificar si están motivados por miedo, inseguridad o deseo genuino de conexión. El verdadero amor, según Carrillo, nace desde la unidad interior, no desde el ego.
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