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La sexualidad sagrada es una de las enseñanzas más profundas que nos ofrece Emilio Carrillo: una forma de entender la energía sexual como un canal de conexión espiritual, transformación interior y amor consciente.
Lejos de los condicionamientos sociales o los automatismos emocionales, la sexualidad sagrada nos invita a vivir el encuentro íntimo como un acto de presencia, respeto y fusión energética, donde el alma y el cuerpo se integran en un solo pulso.
Meditación en pareja: respirar y sentir con el alma
Una de las prácticas más bellas que propone Emilio Carrillo es la meditación en pareja sin palabras, un ejercicio de conexión profunda que se convierte en experiencia espiritual:
1. Sentaos uno frente al otro, con serenidad y respeto.
2. Miraros a los ojos en silencio, permitiendo que las emociones afloren con naturalidad.
3. Sincronizad vuestra respiración. Inhalad y exhalad al mismo ritmo, creando una única energía compartida.
4. Colocad las manos enfrentadas, sin tocarse o apenas rozándose, para sentir la energía sin invadir.
5. Visualizad una espiral de luz que nace en el chakra raíz de cada uno y asciende hacia el corazón.
6. Permaneced en esta conexión durante unos minutos, dejando que la energía fluya sin expectativas.
7. Podéis terminar la práctica con un abrazo silencioso, reconociendo la presencia del otro sin necesidad de palabras.
Esta práctica no requiere contacto sexual ni duración fija. Es un acto de escucha mutua y entrega sin ego.
Importante: precaución con el uso de velas
Si decides acompañar esta meditación con velas encendidas, recuerda:
- Nunca las dejes solas sin supervisión.
- Utiliza un soporte estable y resistente al calor.
- Colócalas lejos de telas, papeles u objetos inflamables.
- Ten a mano agua o un apagavelas, y apágalas siempre al finalizar.
Usar elementos simbólicos como la llama puede intensificar la experiencia, pero la conciencia también incluye la seguridad física.
Sexualidad con alma
En las palabras de Emilio Carrillo, la energía sexual es una de las más potentes que el ser humano puede canalizar hacia la consciencia. Cuando se vive desde el amor, la presencia y la intención, se convierte en un acto sagrado que eleva a ambos.
La sexualidad sagrada no se enseña, se redescubre.
No se actúa, se siente.
No se exige, se ofrece.
Haz del encuentro con el otro una celebración del alma.
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