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Los pedos vaginales son un fenómeno bastante común, la gran mayoría de personas con vagina han experimentado esta expulsión involuntaria de aire, especialmente manteniendo relaciones sexuales o durante el ejercicio físico.
Estos, al contrario que los Pedos intestinales, no suponen la liberación de gases, por lo que no huelen mal. Son simplemente aire acumulado en el canal vaginal que se queda atrapado, creando un efecto hermético en las paredes de la vagina, dejando la zona totalmente cerrada y que algunos movimientos pueden expulsarlo de manera audible cuando encuentra una vía de escape.
Estos ''pedos'', se producen con mayor probabilidad durante el sexo con penetración y según la postura sexual, siendo la del Perrito una de las más ''problemáticas''.
Hay mujeres que son más propensas que otras a tener estos pedos vaginales, pues existen diferentes factores, como, por ejemplo:
- La lubricación. Las mujeres que lubrican más -naturalmente-, son más asiduas a estos sonidos.
- El estado del canal vaginal. Si se escapan de forma involuntaria en distintas situaciones (en el gimnasio, en el trabajo...) o si son demasiado frecuentes e intensos, es probable que el suelo pélvico este muy debilitado. En este caso, lo mejor, sería una revisión ginecológica, realizar ejercicios de Kegel, utilizar bolas chinas o visitar a un Fisioterapeuta de suelo pélvico.
En casos raros, los pedos vaginales pueden darse por una fistula en la vagina. Esta es una apertura anómala que conecta la vagina con otros conductos, como la vejiga, el colon o el recto. En estos casos los pedos vaginales sí que pueden ir acompañados de secreciones o mal olor y, por supuesto, habría que consultar con un médico, pues podría ser necesaria una cirugía.
Pero que no cunda el pánico, generalmente no suponen una preocupación, aunque si pueden dar lugar a situaciones algo incomodas, sobre todo si son muy sonoros. Y no hay forma de prevenirlos, más allá de evitar las posturas en las que más se generen. Sin embargo, al ser inocuos, no debería inquietarnos, al fin y al cabo, son respuestas naturales del cuerpo (como los estornudos o la tos) y aguantarlos solo nos provocarán malestar e incluso dolor. Al menos, que sea un motivo de risa, ya que no hay nada más bonito, que reír juntos durante el sexo.
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