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Mi experiencia en el Salón Look Internacional con La Maleta Roja.
Sascha, socio de La Maleta Roja y el único gallo del corral, me encantó como asesor. Con el masajeador tántrico no dejaba de masajear a quien se dejará, sobre todo a las mujeres, claro. Había que verle alto como una torre, explicando la aplicación del chocolate Shunga con esa pronunciación y manejo que tiene de la lengua, al castellano me refiero eh. Eso sí, sin perder el control de la caja en todo momento.
Yo, que llevaba algo mas de un año como asesora de La Maleta Roja Palma, intentaba calar con preguntas y frases hechas ¿quieres participar en un sorteo de lotes de productos eróticos?, "no te olvides llamar a este teléfono o buscar en la web para concertar una cita con la asesora más cercana", ¿"tienes un centro donde poder ofrecer a tus clientes la cosmética"?, ¿"no te vas a llevar algo para probar"?
Continuamente nos cruzábamos y nos movíamos por el stand en busca de cambio, productos, bolsas. Sin mirarnos íbamos soltando frases como "se han acabado los set" "hay que sacar más revistas", "ya no quedan bolsas", "quién tiene cambio", "hay que sacar más velas", ¿"quién tiene el lubricante de melón"?, ¿"dónde está la vela exótica"' Llevábamos tanto producto sobre las manos y los brazos que llegó un momento en el que no distinguimos ningún olor ni sabor, estábamos saturadas.
Volaban los sets de cosmética, las pinturas corporales de chocolate, las velas y los aceites de masaje, el Volare y el Karicias, las monedas, los billetes, hasta las plumas. No había terminado el sábado y empezamos a quedarnos sin género. Tuvieron que venir por la noche desde Barcelona a Madrid a traer cosas para el domingo.
En este Salón o feria también vinieron Ana Belén, Toñi y Encarna ayudar y asesorar. Ana parecía una máquina, Belén se movía con un estilo muy correcto y fino, Toñi no se lo podía creer y para Encarna, que era su primera vez, fue una experiencia única.
Según me iba hacia el aeropuerto me sentía plena por haber satisfecho la curiosidad de tantas personas sobre todo mujeres. Porque al fin y al cabo ese es mi trabajo como asesora de La Maleta Roja.