Your cart
No hay más artículos en su carrito
- 3317 visto
El masaje erótico no es un preliminar del coito, es un acto sexual en sí mismo. Los masajes sensuales y eróticos pueden llegar a producir sensaciones tan intensas que sin tocar los genitales lleguemos al orgasmo. Se puede disfrutar igual o más de dar un masaje que de recibirlo, en ambos casos se puede sentir la conexión y energía entre los dos cuerpos.
Preparativos previos
- Como en la preparación para una sesión de caricias, es muy recomendable preparar el ambiente: temperatura y luz adecuada, olor y música agradables y relajantes.
- La persona que lo tiene que recibir se tumba boca arriba, sin ropa, pero con una toalla o fina manta que le cubra para que no se enfríe y si puede ser en una camilla mejor que en una cama.
- La persona que da el masaje mejor si lleva muy poca ropa o sin ella, un pareo puede ser suficiente y descalza o con calzado, muy cómodo/a y que al desplazarse no haga ruido.
- Utilizar un buen aceite, una espuma crujiente, unas bolas brazilian, crema de masaje o lubricante de silicona, este último servirá también para el masaje en la zona genital. Las velas de masaje son ideales porque estarán a una buena temperatura y el contacto con la piel no será brusco. Justo antes de empezar el masaje conviene frotarse las manos entre sí para calentarlas.
Los puntos más sensibles
Alguno de los puntos más sensibles de nuestro cuerpo son:
- El dedo gordo del pie
- El lóbulo de la oreja
- Los pezones
- Debajo del ombligo
- El perineo cerca del ano
- En el límite superior central del vello púbico
- En la base de la columna vertebral
Pasos para realizar el masaje
- Comenzar a masajear los pies, concretamente el metatarso e inicio del arco, masajearlo con los pulgares o con los dedos índice y corazón. Hacer movimientos circulares, subir y bajar.
- Después con ambas manos lubricadas desde los talones ir subiendo por la parte posterior de las piernas hasta las corvas, zona muy sensible y conectada con los genitales, que provocará una sensación de relax y a la vez de excitación.
- Detrás de las rodillas, las corvas, mover las manos y los dedos, como si tocáramos teclas, subiendo y bajando por las pantorrillas. También se puede subir una vez haciendo presión por detrás de la pantorrilla y bajar por delante de la pierna, por la espinilla, con los pulgares.
- Llega un gran momento, abrir las piernas. Trabajar sobre la entrepierna, con lubricante, desde la rodilla subir con los pulgares haciendo presiones no muy fuertes. Conexión de la entrepierna y el clítoris y los genitales masculinos. Por eso hay que entretenerse masajeando los muslos con los pulgares haciendo circulitos y toda la mano acariciando los muslos.
- Cuando nos acercamos a los genitales se puede hacer una ligera presión con los pulgares en las ingles, para mandar más sangre de esa zona al pene o al clítoris y crear más deseo en la persona que recibe el masaje.
- No llegar a tocar los genitales para crear más deseo. Con los pulgares sobre la zona más alta de los muslos, o la más baja de la ingle, hacer un triángulo con los dedos enmarcando la zona genital, pero sin tocarla llegando al pubis o zona del vello, presionamos suave y subimos por la línea del abdomen hasta el pecho, abrir las manos en los pectorales. Regresar por la línea del ombligo bajando y de nuevo subimos hasta los pechos y presionar en el pubis con el triángulo.
- Podemos masajear las ingles con los pulgares, para relajar la zona.
- Ahora ya podemos masajear los genitales, con bien de lubricante, poner una buena cantidad. En las mujeres masajear, solo con los pulgares, los labios menores siempre es mejor de abajo hacia arriba.
- Masaje en la zona genital del hombre: para conseguir una excelente erección, desde el triángulo sobre el pubis, tomar el pene con las manos muy lubricadas y hacer movimientos suaves desde la base del pene a la punta, alternando ambas manos. Combinar este movimiento parándonos en el glande y rodeándolo con el pulgar.
- Ahora solo con un pulgar masajear el clítoris haciendo círculos alrededor de su capuchón o en la punta del clítoris, según la sensibilidad de cada mujer. Bajar por los labios menores (nunca por el medio porque está el orificio de la uretra, por donde orinamos y conviene no tocarlo para evitar irritaciones o posibles infecciones).