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La sexualidad es una función natural y maravillosa del ser humano, que requiere de tiempo, serenidad y dedicación, cosas que escasean en estos tiempos que vivimos. Pero es justamente ahí donde podemos honrar nuestra vida, cultivando los pequeños placeres de la vida cotidiana.
La felicidad puede estar cerca de ti continuamente, no la busques necesariamente lejos de ti, puede estar ahí mismo al alcance de tu mano.
Pregúntate si alguno de estos placeres cotidianos puede hacerte disfrutar:
- Bañarte con la temperatura adecuada, con suaves jabones, al secarte sentir el tacto de la toalla.
- Caminar descalza sobre el césped, sobre la arena de la playa o sobre una alfombra.
- Caminar por la calle con zapatos cómodos y agradables.
- Respirar.
- Beber agua.
- El placer de los alimentos, de los frutos, de los zumos.
- Las caricias.
- Un masaje suave y armonizador.
- Acostarse a dormir, el placer de levantarse.
- El placer del trabajo creativo.
- El placer del contacto con personas queridas y encantadoras.
Si ninguna de estas prácticas te hacen disfrutar y sentir placer, es posible que estés desconectada de tus sentimientos y emociones, porque se hayan separado lo que piensas, de lo que sientes y de lo que deseas. Esto va a generar poca asertividad en tu elección de aquella persona con la que te sientas amada, querida y cuidada.
¿No será que la felicidad está en todas y cada una de las cosas que podemos sentir en cada momento?. Podemos darnos cuenta que en cada día de tu vida está presente el llamado ‘Carpe Diem’ en el que puedes disfrutar de cada momento.
*Nota: Sin intención de excluir en este artículo al género masculino, he utilizado la forma femenina como genérico de ambos sexos.
Firmado por Margarita Karger
Introductora de Biodanza en España y Portugal
Autora del libro ‘Proyecciones en biodanza, una dinámica del sentir’ en español e inglés.
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kargermargarita@gmail.com