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Las zonas erógenas

Se considera que una zona del cuerpo es erógena cuando, debido a su sensibilidad y terminaciones nerviosas, al tocarla o estimularla provoca sensaciones de placer. Por lo tanto, las zonas erógenas no se limitan exclusivamente a los órganos sexuales, hay muchísimas por todo el cuerpo y son muy personales, no pueden establecerse zonas erógenas universales.

Para que una relación sexual sea satisfactoria va a ser muy importante conocer cuáles son nuestras zonas erógenas y las de nuestra pareja y no sólo eso, sino cómo estimularlas.

Qué podemos utilizar para estimular las zonas erógenas

No debemos limitarnos a utilizar solo los dedos o la boca, podemos utilizar también las uñas, los pies, el pelo, el olfato, una pluma, un pañuelo de seda suave o todo lo contrario áspero, aceites, polvos y cremas comestibles, incluso podemos utilizar diferentes alimentos como frutas y jugar con diferentes temperaturas. 

Es importante una temperatura adecuada de la habitación donde vayamos a estar, con frío es más difícil llegar a un estado de excitación. Utiliza también las palabras, los susurros y los olores agradables.

Ruta por las zonas erógenas

Se puede empezar masajeando la cabeza, continuar lamiendo el pabellón de la oreja (no inundarlo de saliva) y dar pequeños mordisquitos en el lóbulo. Se puede seguir besando la nuca y rozar y besar suavemente los labios.

Al llegar a los pechos rodearlos y pasar por la zona lateral y canalillo con leves caricias antes de ir a estimular el pezón. Los pechos suelen ser más sensibles en la mujer que en el hombre, pero a todos suele gustar que sean estimulados.

Las manos son una zona muy olvidada y altamente sensible, acarícialas, chupa sus dedos o introdúcelos en la boca.

Desciende suavemente por la línea divisoria del abdomen, sin olvidar la zona del ombligo llegar a las ingles, a las caderas y a las nalgas, saltándose la zona genital.

Recorrer la parte interna de las piernas porque sus terminaciones nerviosas conectan con la zona genital y acariciar los pies evitando hacer cosquillas.

Finalmente llega a la zona genital que es la zona con más terminaciones nerviosas, en la mujer el clítoris, la entrada de la vagina con la zona G, los labios vaginales y la zona anal; en el hombre el pene, los testículos, el escroto y la zona anal con el punto P de la próstata.

El cuerpo va cambiando con el tiempo por lo que es normal que zonas que en un momento eran muy sensibles dejen de serlo, y, al contrario, otras que no lo habían sido empiecen a serlo.

Una buena recomendación es la de no dejar de explorar/se, tanto si estás en pareja como si no, estar muy relajado/a, acompañar cada sensación por la respiración y que fluyan los gemidos. Sin olvidar que cuanto más estimuladas estén todas las zonas erógenas más intenso puede llegar a ser el orgasmo.

* Foto de Yogendra Singh en Pexels

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