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¿Qué es el BDSM?
En las relaciones BDSM siempre hay una asimetría de poder, y el miembro de la pareja que lleva la iniciativa es el dominante. La persona sumisa es la que encuentra el placer al someterse y entregarse a la voluntad del dominante.
BDSM es un término formado por sus siglas.
Bondage: atar, esposar, inmovilizar. Es la parte mas suave del BDSM e incluye todas las formas de inmovilizar a otra persona: esposas, ataduras, cintas, pañuelos, corbatas, cuerdas…
Disciplina: sumisión y dominación, algunos se excitan sometiendo a su pareja, otros prefieren ser los sumisos y otros experimentan desde ambos roles. La excitación parte del propio papel o rol que se juega: la persona dominante por llevar el mando y el sumiso experimenta excitación solo con imaginar lo que su pareja le hará. La satisfacción del sumiso es la de saber que es posesión de su pareja y que puede hacer realidad sus deseos. Con los vibradores con mando a distancia ya se experimenta el poder y el control sobre la pareja y resulta muy excitante.
Sadismo: es una perversión sexual, consensuada, en la que se recibe placer cometiendo actos crueles contra otra persona.
Masoquismo: es la obtención de placer al ser víctima de actos de crueldad o dominio, consensuados.
En el sadismo y en el masoquismo se imponen castigos, por ejemplo el que se imparte a la colegiala desobediente por parte de su profesor, o el que puede imponer una policía a un ciudadano infractor. En esta práctica es muy importante haberse puesto de acuerdo y respetar los límites.
Estaremos hablando de un trastorno cuando en lugar de disfrutar del sexo se da la necesidad de incluir siempre estos juegos y no se siente placer sin la práctica de ellos.
Sin embargo, jugar a forzar - habiéndolo hablado antes y habiendo puesto limites - no es ni un trastorno ni malos tratos.
Placer y dolor
La linea que separa el placer del dolor a veces es muy fina, para entenderlo pongo el ejemplo de cuando nos duchamos con agua muy caliente, en ese punto en el que no distingues si te está gustando o doliendo o ambas cosas.
Se ha comprobado científicamente que tanto el placer como el dolor generan dopamina, considerada el centro del placer. La dopamina regula la motivación y el deseo para que repitamos conductas o las evitemos si el resultado no nos ha gustado o nos ha dolido.
Alguna de estas prácticas pueden ser una alternativa recomendada para revivir la pasión en la pareja o para salir de la rutina, pero ante todo será una forma de expresar tus deseos sexuales.
Si tu deseo es probar alguna de estas prácticas, no tengas miedo a hablarlo con tu pareja, se trata de hacerlo saber, no de obligar a nadie y empezando con prácticas suaves o bondage. Puede sorprenderte que también sea el deseo de tu pareja que no se ha atrevido a expresar.
Puedes seguir leyendo mas sobre el BDSM en la segunda parte cliclando aqui
Foto de Wikipedia del autor Grendlkhan