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La vida actual, el estrés, las prisas y el cansancio hacen que nuestros sentidos se duerman… y con estos consejos sobre caricias y masaje erótico, podemos retomar sensaciones, haciendo un recorrido por los sentidos como hacían antiguamente las Geishas con sus artes sensuales.
Caricias
Prepara el lugar donde vayas a dar o darte las caricias: cuida de la iluminación, pon un olor agradable, el de una vela, un incienso o un perfume y pon una música relajante que te guste. Estos detalles consiguen relajarnos y que conectemos con nuestros sentidos y con nuestro cuerpo.
Es muy importante que estemos lo más relajadas/os posible para poder sentir la más mínima caricia y la diferencia de unas y otras. Respira profundamente unas cuantas veces.
Es muy importante aprender a acariciarse y a dejarse acariciar. Las caricias no se deben concentrar únicamente en las zonas erógenas comunes, ya que nuestra piel está compuesta de una infinidad de puntos sensibles que quizás aún no hayas descubierto. Notarás más cada caricia si mantienes los ojos cerrados mientras te están acariciando, también puedes usar un suave antifaz.
Aprovecha el momento diario de ponerte la crema o el aceite hidratante para hacerlo con tiempo y sintiendo cada parte del cuerpo.
¿Con qué podemos acariciar?
De nuestro cuerpo podemos acariciar con las manos, con los dedos, con los labios, con la lengua y con el cuerpo entero.
Podemos utilizar otros elementos como plumas, pinceles suaves con pinturas corporales, polvos comestibles, cintas y telas de diferentes texturas.
¿Cómo pueden ser las caricias?
Las caricias pueden realizarse de forma muy suave, más o menos húmedas, a pellizcos o con ligeros mordiscos.
La estimulación por pellizcos es muy gratificante y se debe realizar a través de gestos breves y simples, por todo el cuerpo de la pareja. Normalmente se utilizan los dedos pulgar e índice de la mano, aunque también es posible realizarlos con los labios.
Los mordiscos tienen que ser siempre con mucha delicadeza y observando la reacción de tu pareja.
Tanto en los pellizcos como en los mordiscos hay que ser extremadamente delicado/a en su ejecución para así obtener el efecto de excitación deseado.
¿Cómo podemos empezar a acariciar?
- Podemos empezar acariciando suavemente con los labios y la lengua los lóbulos de las orejas, continuar por el cuello, alrededor de la boca, por la nariz y por las mejillas.
- Continuamos por el pecho, siguiendo lentamente sus curvas, el canalillo y la parte más cercana a las axilas son zonas muy sensibles y muy poco tenidas en cuenta. Nos paramos en los pezones, chupándolos y lamiéndolos con dulzura.
- Seguimos deslizando los labios por los costados, por el vientre, por el ombligo y por los muslos hasta llegar a los pies.
- Para finalizar se puede acariciar toda la zona genital o no, una sesión de caricias no implica necesariamente la zona genital.
Sensibilidad de las diferentes zonas a acariciar
La cabeza y el pelo. El estímulo del cuero cabelludo produce un relax muy placentero al comienzo de la relación.
Orejas. El lóbulo de la oreja, la cavidad del pabellón auricular y la zona de detrás de la oreja aumentan su sensibilidad durante la excitación sexual, pero también como prólogo resultan muy sensibles a la estimulación oral.
Ojos. Los nervios parasimpáticos de los párpados pueden ser estimulados con algunos besos suaves sobre los ojos cerrados, produciendo una relajación que hace más sensible la relación.
Boca. La sensibilidad de los labios aumenta con la excitación haciéndolos muy sensibles al roce y la caricia de otros labios.
Nuca, cuello y hombros. Con las manos o la boca se pueden estimular estas zonas de especial sensibilidad produciendo los placenteros escalofríos.
Zona axilar y cara interna del antebrazo. La estimulación manual suave resulta placentera en esta zona, pero siempre que se evite producir cosquillas.
Pecho. En las mujeres el canalillo y los extremos próximos a las axilas son muy agradecidos a las caricias, no centrarse solo en los pezones.
Dedos. Su receptividad nerviosa es utilizada continuamente para sentir las texturas, formas y rugosidades de las cosas. Esta sensibilidad los convierte en un medio muy adecuado para sentir el cuerpo de la pareja.
Parte interna del codo. De carácter secundario y muy lento tiene utilidad en combinación con otras zonas, pero no de forma independiente.
Cintura y cadera. Acariciando suavemente toda la superficie de estas partes se produce una estimulación suave que puede combinarse con otras de mayor intensidad.
Espalda. A los lados de la columna vertebral se localizan una serie de nervios que pueden estimularse de forma muy efectiva por medio oral o manual, siempre en sentido ascendente o descendente. Frente al hueso sacro existe una zona más sensible que el resto. Es especialmente agradable acariciar toda la espalda con una pluma.
Perineo. La zona comprendida entre los órganos genitales y el ano resulta sensible a la estimulación manual y oral.
Ano. De gran sensibilidad tanto en el hombre como en la mujer, su estimulación sensibiliza toda la plataforma orgásmica.
Puede ser que las primeras veces que te acaricies o que te acaricien no lo sientas mucho, es como todo, la práctica con regularidad hará que se vayan despertando las diferentes sensaciones y llegará un momento en que el simple recuerdo de ellas te de placer.