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El ciclo de la respuesta sexual humana se divide en cuatro fases: Excitación, meseta, orgasmo y resolución.
La fase de excitación tiene lugar a partir de una estimulación física o psicológica. Si la estimulación es la adecuada desde un punto de vista individual, la tensión sexual se incrementa y la respuesta es más rápida, más acelerada, con lo que la fase de excitación se acorta.
La fase de meseta continúa con la estimulación de la fase anterior, con lo que la tensión sexual se intensifica y llega al máximo, con la aparición del orgasmo.
La fase de orgasmo se limita a los pocos segundos que dura la vasocongestión liberada por el estímulo sexual. En la mujer hay grandes variaciones en la duración del orgasmo, mientras que en el hombre, tiende a modelos estándares de reacción eyaculatoria.
En la fase de resolución, se pierde la tensión. En el caso de la mujer, si se aplica el estímulo adecuado, puede volver al estado de orgasmo en cualquier punto de la fase de resolución. En el hombre la fase de resolución, incluye un periodo refractario, después del cual la estimulación puede llevar de nuevo al orgasmo. En principio, la capacidad del hombre de dar una respuesta es menor que la de la mujer, debido a que es necesario esperar a ese periodo refractario para conseguir una nueva erección.
La respuesta fisiológica básica del organismo humano a la estimulación sexual es doble: Primero hay una vasocongestión (retención de la sangre en los órganos sexuales) y un aumento generalizado de tensión muscular.
Este ciclo de respuesta sexual humana, no es idéntico en cada uno de los sexos, ni en cada una de las fases. El hombre y la mujer presentan algunas características diferentes.
En la mujer aparece la erección del pezón, la hiperventilación, la presión sanguínea, elevación del clítoris, aparición de lubricación vaginal (30 seg. aproximadamente después del comienzo de la estimulación), contracciones del útero, los labios mayores se elevan y separan alejándose del orificio vagial, también se engrosan y expanden los labios menores… La secreción de las glándulas de Bartholino, son responsables de la lubricación vaginal.
En el hombre aparece también la erección del pezón, la hiperventilación y la presión sanguínea. Aparece una rápida erección que puede aparecer y desaparecer por momentos, elevación de los testículos, contracciones que anuncian la eyaculación y la hacen inevitable. Las glándulas de Cowper favorecen en el hombre la lubricación, con la particularidad de que se han detectado en este líquido, espermatozoides activos que pueden favorecer el embarazo.
Firmado por Manuel J. Domínguez Busto
Email: mjdbusto@cop.es
Móvil: 629 994 641
Psicólogo General Sanitario. B-00932.
Máster en Psicología Clínica y de la Salud.
Máster en Psicopatología, Intervención Clínica y Salud.
Máster en Intervención en Calidad de Vida de las Personas Mayores.
Especialista Universitario en Neuropsicología.
Especialista Universitario en Hipnosis Clínica.