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Después de 21 años de dedicación al asesoramiento en salud íntima, sensualidad y sexualidad, llega el momento de poner un punto y aparte en esta aventura que tanto ha marcado mi vida. Han sido 4 años como asesora de tuppersex de La Maleta Roja, 17 años con tienda física —primero como franquicia de La Maleta Roja y posteriormente como Claudia Marcos Boutique Sensual— en los que he tenido el privilegio de acompañar, escuchar, asesorar y aprender junto a tantísimas mujeres, aunque también con algunos hombres que se acercaron con la misma curiosidad y apertura.
Cuando miro hacia atrás, lo que siento es una profunda gratitud. La intención con la que inicié este camino fue clara desde el primer día: contribuir a normalizar la sexualidad, darle el lugar que le corresponde como parte esencial de la vida, derribar tabúes y creencias limitantes, y liberar culpas que durante generaciones pesaron especialmente sobre nosotras, las mujeres. El placer femenino ha estado demasiado tiempo estigmatizado y vetado, y mi propósito ha sido poner un granito de arena para cambiar esa historia, para recordar que el disfrute de nuestro cuerpo y de nuestros sentidos no es un lujo, sino un derecho, una fuerza vital, una ley natural y espiritual.
No ha sido un trayecto en solitario. A lo largo de estos años he tenido la fortuna de contar con la confianza de cientos y cientos de personas que cruzaron la puerta de la tienda, muchas de ellas buscando información, otras buscando productos, y muchísimas buscando simplemente un espacio seguro donde poder hablar sin juicios, sin vergüenza, con libertad. De cada conversación, de cada consulta, de cada experiencia compartida, me llevo aprendizajes que me han enriquecido más de lo que nunca imaginé.
Quiero agradecer de todo corazón a todas las mujeres que me han acompañado en este viaje. La tienda fue un lugar de encuentro, de complicidad, de descubrimiento, y cada una de vosotras habéis sido parte fundamental de darle sentido. También quiero dar un reconocimiento especial a todas las asesoras y dependientas que han pasado por aquí, que con su profesionalidad, cariño y presencia contribuyeron a hacer de este proyecto algo vivo y expansivo. Quizá nunca os lo dije lo suficiente, pero para mí habéis sido un gran apoyo en esta vivencia que ha sido mucho más que un trabajo: ha sido una misión de vida.
Con el cierre de la tienda física cierro también este ciclo profesional para dar paso a mi jubilación. Lo hago con la satisfacción de saber que la semilla está sembrada, que muchas mujeres se han reconciliado con su sexualidad, que otras tantas han descubierto nuevas formas de placer y de intimidad consigo mismas y con sus parejas, y que en mayor o menor medida hemos contribuido a un mundo más libre y consciente.
Para quienes deseen seguir accediendo a los productos de La Maleta Roja, os recomiendo hacerlo directamente en su web oficial: la-maletaroja.com. Y para quienes prefieran seguir comprando en Palma, os recomiendo acercaros al Sexshop Fron, en Plaza San Antonio 10, un espacio de confianza donde encontraréis lo que necesitéis.
Aunque cierre la tienda física, mi curiosidad y mi pasión por estos temas siguen vivas. Por eso, seguiré escribiendo y, si lo deseáis, compartiendo posts. Me sigue interesando profundizar, crecer e indagar en todo aquello que aporte mayor conocimiento, autoconocimiento y crecimiento personal, porque creo firmemente que nunca dejamos de aprender y de expandirnos.
Seguiré manteniendo activa mi web claudiamarcos.es, donde aún podréis encontrar algunos artículos hasta que se terminen, así como todos los posts publicados durante estos años. Será un espacio que quedará como archivo y como lugar de consulta para quien quiera seguir accediendo a los contenidos que con tanto cariño he ido compartiendo.
Hoy se cierra Claudia Marcos boutique sensual como tienda física, pero me quedo con la certeza de que el placer seguirá su camino, expandiéndose y normalizándose cada día más. Gracias infinitas a todas y todos los que habéis formado parte de esta historia. Me marcho con el corazón lleno y con la alegría de saber que, después de 21 años, hemos dejado bien claro que el placer es un derecho, y que vivirlo con naturalidad es un regalo que merece ser celebrado siempre.
Con gratitud y cariño,
Claudia Marcos