¿Tienes alguna duda? ¡Escríbeme!
No somos pavos reales

Cuando queremos seducir, muchas veces nos sale el animal que llevemos dentro y cual pavo real desplegamos nuestro más bello plumaje con la finalidad de impresionar a nuestro objeto de deseo. Como siempre que intentamos transponer algo de un contexto a otro, sin tener nada más en cuenta, el resultado no suele ser bueno. El pavo real cuando despliega la colorida cola está siendo natural, él es así. Nosotros (los humanos), cuando utilizamos ese tipo de estrategias no somos naturales, estamos interpretando, disimulando, haciendo ver algo que no es del todo así; incluso escondiendo, mintiendo. El pavo real no esconde nada.

Todo esto nos lleva a pensar que la seducción debe de consistir en algo más y, evidentemente es así. El seductor ante todo debe ser natural, debe ser uno mismo. Y este es el quid de la cuestión. Cuando uno intenta venderse a sí mismo, como quien vende un producto, tiene que mostrarse seguro de lo que está haciendo y diciendo. Cualquier vendedor profesional sabe que, si no actúa así, no completará la venta. Pero ¿y si no estás seguro de las bondades del producto?, ¿y si sabes cuáles son sus defectos, sus taras? Pues en este caso se te verá el plumero porque te pondrás nervioso/a, tendrás sentimientos de culpa por engañar al comprador, etc.

Por tanto, lo primero que hay que hacer antes de ponerse a seducir/vender es estudiarse bien el folleto del producto, convencerse de que es un buen producto y salir a venderlo con seguridad. Todo eso quiere decir: querer el producto, estar convencidos/as de sus cualidades y de que no vamos a defraudar a nuestro comprador. Pero ¿y si el producto somos nosotros mismos? Entonces la cosa cambia porque no encontramos el folleto, lo hemos perdido, no conocemos el producto (parece mentira). En fin, venimos sin manual de instrucciones; pero..., tranquilos, que no cunda el pánico, hay salida. La puerta que hay que abrir se llama AUTOESTIMA.

Si tenemos una buena autoestima (si tenemos confianza en nosotros mismos), seremos más resistentes al rechazo, a la crítica, al fracaso. En el camino de la seducción, el control de ese miedo nos hará más inmunes a lo que piensen de nosotros. Si tenemos una alta autoestima, tenderemos a atribuir nuestros fracasos (que los seguirá habiendo), a causas externas y no permanentes: “Ocurrió una vez, pero no tiene por qué repetirse”. Con alta autoestima, tenderemos a atribuir nuestros logros (que también los habrá), a causas internas, a méritos propios y serán más duraderos en el tiempo, ya que favorecen la seguridad en uno mismo.

Un autoconcepto positivo, nos permitirá ir por el mundo más seguros de nosotros mismo, lo que redundará en beneficios. Es cierto que podemos sobrevalorarnos, pero la propia experiencia nos irá indicando cuáles son los límites. En todo caso, siempre será más beneficioso tener una alta autoestima que una baja. Eso ya será “harina de otro costal”.

Firmado por Manuel J. Domínguez Busto

mjdbusto@cop.es

Móvil: 629 994 641

Psicólogo General Sanitario. B-00932.

Máster en Psicología Clínica y de la Salud.

Máster en Psicopatología, Intervención Clínica y Salud.

Máster en Intervención en Calidad de Vida de las Personas Mayores.

Especialista Universitario en Neuropsicología.

Especialista Universitario en Hipnosis Clínica.

Product added to wishlist
Producto agregado para comparar